¿Qué hacer con los hijos ante un divorcio?

Es importante que ante dicha situación, los padres sean empáticos con sus hijos ya que en menos de lo que ellos quizás nunca imaginaron, sus vidas darán un vuelco rotundo, en su quehacer diario, su colegio, sus familiares, amigos, y hasta en su modo de ver las cosas. Los niños posiblemente no podrán ver ni entender la situación como se les presenta.

Aunque los padres traten de manejar de la mejor manera la situación, los hijos pueden percibir que algo no es normal, ellos observan los comportamientos, las actitudes de quienes los rodean y los padres son sus pilares fundamentales. Todo lo que les está ocurriendo en su entorno les va afectar en todas las actividades que estos lleven a cabo durante el día, de manera que su carácter y comportamiento puede tornarse irreverente.

Posiblemente los adultos cambien un poco o totalmente su comportamiento, quizás nada, eso no se puede predecir. Lo que nunca debe cambiar es el trato hacia los hijos. El divorcio no se debe manejar como una situación entre dos bandos, sino en un acontecimiento donde se busca el bienestar de todos, y de manera importante la de los niños por lo que se debe velar minuciosamente para que el estado emocional de estos no se vea afectado.

Bienestar de los niños

consejos para afrontar un divorcio con hijos

El estado de los niños va a depender directamente de la manera en que sus padres manejen la situación de separación. Un divorcio provoca reacciones impredecibles tanto en los padres como en los hijos si no es llevado de la mejor manera, y esto se debe a que las relaciones no son un cuento de hadas.

Lo más recomendable, más allá de todas las diferencias que puedan existir entre los cónyuges, es que los hijos siempre serán los hijos, de ellos no nos podemos divorciar, además son el elemento más vulnerable e indefenso.

Aspectos importantes

La recomendación de manera generalizada es llegar siempre a una negociación, y esto se estila sobretodo si hay hijos en común. Según las estadísticas de los entes encargados, para el año 2016 se llevaron a cabo más de noventa mil divorcios y más del cincuenta por ciento de ellas contaban con hijos menores de edad o dependientes. Dicha estadística al parecer se mantiene de igual forma en años anteriores.

Estas estadísticas nos llevan a concluir que en que dichas rupturas casi siempre hay hijos involucrados.

Pero no todo hay que darlo por perdido ya que existen formas para hacer que dichas separaciones no resulten tortuosas para los hijos. La primera que debemos tomar en cuenta es que una relación no funciona, por lo que debe recurrir al divorcio y todo lo que implica hacerlo efectivo, como por ejemplo, la guarda y custodia. Si no se llega a un acuerdo de manera cordial con lo anterior, se procede a la separación contenciosa.  Siempre la idea es no llevar ante un juez a los hijos.

¿Qué es lo más recomendable?

La idea inicial de un matrimonio es no divorciarse, pero si este fin no se alcanza y se llega al divorcio, lo ideal es que sea de mutuo acuerdo para que las relaciones entre todos se mantengan de alguna manera armónicas. Cuando no se establece un estado de tranquilidad en lo que para el menor es su hogar, con sus padres, esto resulta perturbador para el mismo, haciendo de la convivencia una situación intolerable para todos. Si de paso, uno de los progenitores ya no se encuentra en casa, la situación puede ser peor. Los padres, aunque no tengan convivencia como pareja, deben enfocarse en soluciones para que impere la armonía entre todos.

Es de gran importancia que no se rompan de manera abrupta las rutinas y los hábitos.  Y no sólo esto, sino que alcanzar un acuerdo les evita a los cónyuges llegar a un procedimiento judicial tortuoso en el que los hijos se ven involucrados de manera inevitable, donde un tribunal es el que tomará las riendas de la situación para proteger al niño.

La idea de que los cónyuges lleguen a un acuerdo mutuo implica muchos beneficios para el divorcio, y uno de ellos es que no se tendrá que dar una explicación engorrosa a los hijos o salpicarlos de malos entendidos de la relación de pareja.

Si bien a los hijos no se les debe engañar u ocultar las situaciones que acontecen, se les debe contar lo que está sucediendo y las razones que sustentan dicha decisión de divorcio.  Todo bajo la premisa del amor de sus padres y haciéndoles entender que nada de lo que sucede es responsabilidad de ellos para que la inseguridad y el miedo no los alcance.

Los padres deben estar comprometidos con el aprendizaje y gestión de las emociones de los hijos de acuerdo a sus edades. Contar lo que sucede de acuerdo a cómo este pueda entenderlo y se sienta libre de opinar.

Con respecto a la custodia, ¿cuál beneficia más a los hijos?

Con el correr de los años y la experiencia que otorga el sinnúmero de divorcios que se llevan a cabo, se ha concluido que la custodia compartida es la que más beneficia a los hijos, de hecho los abogados en derecho de familia la recomiendan, haciéndose en algunos lugares la opción principal. Esta decisión involucra por igual a ambos padres, con el mismo tiempo compartido e iguales responsabilidades, ayudando de esta forma a la correcta formación del niño y sin estar en medio de discrepancias.

Cuando la custodia es compartida, no se establece una pensión ya que los dos padres tienen la misma responsabilidad tanto en gastos, comida, educación y salud. A menos que uno de los padres no se encuentre en condiciones para su aporte equitativo.

En algunas situaciones, este tipo de custodia no se puede otorgar debido a lo que arrojan todos los documentos consignados, entre ellos los informes psicológicos. Incluso podría suceder lo contrario, que se decrete la tenencia compartida aunque uno de los progenitores no esté de acuerdo.  

Pero esto solo es decisión de un juez, que después de un exhaustivo estudio del caso, dictamina lo que más convenga para los hijos y ello también podría ser un régimen de visitas para alguno de los progenitores además de una pensión de alimentos. Existen casos en los que la custodia es más limitada y específica, estableciendo lugar y horario de encuentro a alguno de los padres con vigilancia. Todo en beneficio del menor sin tener que convertir al hijo en un arma para los padres.

De no llegarse a un acuerdo y se debe aplicar la vía contenciosa, existen recomendaciones que serán de gran ayuda como no usar al hijo en contra del otro padre para manipularlo o extorsionar determinadas situaciones. La idea es no tener que hacer que los hijos vayan a un tribunal a menos que así se amerite y si este cuenta con más de 12 años de edad. A ellos se le aplicarán test psicológicos, entre otros.

Es un momento que quizás muchas personas desean evitar, pero que en oportunidades es requerido para emitir una decisión ante un divorcio. Lo importante es que si no sabes como manejar la situación, busques a personas especializadas para que te asesoren y salir todos airosos.

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