Ejemplos custodia compartida

Acuerdo de custodia compartida y paritaria. Algunas sugerencias

Siempre han existido formas de llevar las situaciones sin necesidad de llegar a los conflictos, y la mediación es una de ellas. La mediación nos permite entablar acuerdos de manera civilizada y sin daños a través del diálogo,  escuchando, con una conversación, pensando la situación, desarrollando empatía, entre otras maneras.

Pero el día a día nos absorbe de tal manera, que llegar a algún acuerdo se nos ha tornado imposible y sobretodo cuando de separaciones o divorcios se trata. Ante un próximo conflicto, estamos llamados al diálogo como herramienta para gestionar alguna diferencia que por lo general inicia con algo sin mucha importancia.

La idea primordial al momento de alcanzar algunos acuerdos es no hablar del problema que atañe a las partes,  sino optar por conseguir soluciones y si estas se hacen imposibles, la situación es mejor remitir a un especialista sea psicólogo o psiquiatra.

La generalidad nos dice que la mayoría de los casos que se presentan por motivos de separación, traen una situación consigo de depresión o ansiedad, la cual hace complicada una mediación para alcanzar algún acuerdo aún cuando se empleen las siguientes premisas:

Gestión del tiempo

Se realiza a través de un plan de coparentalidad, donde el primer tópico que se trabaja es el tiempo y la manera en que se aplicará a partir de ese momento, donde cada uno se reorganiza para afrontar la separación y los dos hogares que están por formar.  

Gestionar el tiempo no es tarea sencilla si se quiere abarcar todo lo que se requiere hacer,  como trabajar, dormir, atender a los hijos y en ello también se cuenta la escuela, recreación,  actividades de casa, entre otros en los que no se ha incluido la vida nueva que se llevará luego de la separación o divorcio.

Pero la experiencia nos muestra que estando juntos los padres sólo le dedican un poco de tiempo del que se requiere de verdad a los hijos, siendo esta la única forma de cumplir con lo estipulado, situación que puede empeorar con una separación.

De solo ocho horas diarias que nos quedan para atender a nuestros hijos, se emplea un doce por ciento de ello, es decir  aproximadamente hora y media por día. Cabe destacar que en el transcurso de un divorcio nadie se detiene a pensar en qué invierten su tiempo los niños cuando viven con los padres y luego de que estos se separan.

Los hijos llevan un ritmo diario de actividades que al menos les ocupa entre 14 y 16 horas, que incluye ir a la escuela o guardería,  actividades complementarias (deporte, música, baile), visitas a familiares o amigos, dormir, tareas.

Aun así,  les quedan horas libres, entonces qué hacen los padres para que estas horas sean realmente provechosas.  Todo nos lleva a pensar en que una cosa es estar con nuestros hijos y otra cosa es pasar tiempo con ellos. Por lo que al momento de hablar de una custodia compartida, sale a la luz que ese tiempo que corresponde a cada padre, no es un 50% en realidad.

Lo recomendable es sincerarse y preguntarnos:

¿Cuánto tiempo de calidad y real se pasa con los hijos, antes y después de una separación y/o un divorcio? Hay ciertas variables que se deben tomar también en cuenta. Cada vez que un niño realiza una actividad, este queda bajo la responsabilidad de esa persona, por lo que la custodia de nuestros hijos no solo es nuestra sino de muchas personas en el transcurso de sus vidas.

Visto de esta forma, posiblemente cuando hablamos de custodia, no lo estamos haciendo de la manera correcta, por lo que quizás hay que redefinirla. En 2012 se hizo un intento de reformar lo que de conoce como custodia tras una separación, usando el término corresponsabilidad parental y separación trataba del reparto equilibrado del cuidado de los hijos y su atención.

La idea es no hacer lo que hasta ahora se ha hecho y es dejar al cuidado íntegro de los hijos a las madres, para que estas sigan en una condena perpetua ejerciendo el rol de la exclusiva maternidad, limitando su vida incluso para trabajar. Es hora de mejorar dicho concepto que se ha mantenido en el tiempo, para que los padres dejen de ser la visita y la salida a pasear, o peor aún, desapareciendo de la vida de sus hijos en todos los ámbitos.

La idea entonces tras una separación, es que los tiempos a compartir entre padres e hijos se realicen de manera equitativa, equilibrada y coparental, que estén ahí y con los hijos. La idea tras toda esta situación, es que todos resulten beneficiados, tanto los hijos por la atención que se les debe brindar de manera efectiva,  como el caso la mujer y que esta pueda potenciar tu tiempo personal para que exista un verdadero equilibrio.

Por otro lado, hay que revisar el hecho de que cuando se otorga la custodia monoparental, esta pierde su efecto durante las vacaciones escolares, entonces los padres comparten a los hijos hasta que inicias el nuevo curso. Además a la hora de la corresponsabilidad, algunos alegan que los papás no pueden mantener las rutinas de los hijos y por eso es mejor que estén con las madres, es decir,  ¿que los hombres son incapaces? Entonces tampoco se les debe permitir las visitas.

Gestión del Espacio

Al suceder una separación, el modo de ver la situación de los adultos, dista en mucho de cómo la ven los niños, pues ellos tienen una manera distinta de ver el mundo.

Todo lo que rodea a tus hijos mientras son pequeños, se verá grande respecto a cómo lo vemos nosotros como adultos por lo que se hace necesario ponerse en sus zapatos ante tal situación.  El espacio en el que le permitimos moverse a nuestros hijos es bastante limitado por lo que las largas distancias les generan angustia, al igual que los cambios constantes. La vida de los pequeños cambia de manera drástica al momento en que se separan sus padres, los tiempos no serán los mismos,  los recorridos ni los mismos sitios tampoco.

La vida les cambia, pero los adultos no lo notamos y seguimos sin detenernos aún cuando dicha custodia sea monoparental o compartida. El punto es buscar un equilibrio de los tiempos que beneficie al niño en medio de cualquiera de las dos situaciones.  

Para crear el espacio y tiempo ideal en beneficio de los niños de debe ser organizado, estructurado y fiel a ello. A manera de sugerencia, de debe establecer un calendario con horas como el escolar para que de esta forma se lleve un registro de las actividades para realizar y con quien. De esta manera su tiempo será equitativo con ambos padres o de calidad en el caso de que sea una custodia monoparental.

Lo mismo aplica en el caso de una custodia compartida en la que los lapsos de tiempo son más largos. La idea es que los espacios y los trayectos no resulten traumáticos para los niños y con ello su tiempo de compartir y de calidad se desvanezca.

Existen otros factores para tomar en cuenta cuando de tiempo se trata para la convivencia en un niño, lo primero es que sus traslados se den de manera natural y similares a los que tenía antes de la separación, que no sea incrementado el trasteo por la ciudad hasta llegar a casa.

Se debe evitar que ese tránsito semanal de la casa a la escuela, de la escuela a la casa del otro padre y viceversa se realice de forma desorganizada e inconstante pues la idea es que se desarrolle un hábito de vida. Si realiza alguna actividad o diversas, que sea el mismo padre o madre el que lo lleve siempre a la misma. Por ejemplo si hace natación,  que lo lleve mamá y si también baila, que solo lo lleve papá. De esta manera se le enseña la corresponsabilidad de sus padres manteniendo las mismas rutinas desde que se levanta hasta ir a dormir.

El contacto y cercanía con las familias de los dos padres debe mantenerse de la misma forma sea o no monoparental la separación o divorcio.

Gestión de los recursos económicos

Normalmente ante una separación, se establece una pensión para alimentos para el niño, y para la ex mujer si esta la requiere debido a sus condiciones económicas luego de la separación. La sugerencia para este caso es hacer una relación de ingresos y gastos familiares para comprobar los mismos y la manera de manejarlos en los dos hogares, indistintamente de la casa donde deba quedarse el niño y ello es con la finalidad de tener cubiertas todas las necesidades del mismo.

Ello se recomienda partiendo de la idea de que los dos progenitores aportan de igual manera para los gastos del hijo en común.  Con todas estas premisas lo que se quiere es mantener un ambiente de armonía donde los procesos de den de manera normal y cónsonos con el bienestar emocional del niño. En otros tiempos la casa familiar era asignada directamente a la madre sin importar la condición en la que quedaba el otro cónyuge. Pero todo ha cambiado de manera favorable. También se deben establecer los gastos netos que generan cada hijo a cada progenitor y de esta manera se realiza un estimado de los mismos de forma mensual.

Hay personas que tienen economías complejas de manera individual, por lo que cuando están en pareja esto se complica. Pero suponiendo que esto no es así,  sino que más bien la economía de cada progenitor es simple y sencilla. Se debe estimar el porcentaje de ingreso individual y luego del ingreso total, y de esta manera aprovechar las acciones donde se lleve a cabo la mediación y acordar los gastos o replantearlos para saber cuáles son los gastos que no tienen cabida o que pueden manejarse de distinta forma sin perder  la calidad de vida tanto de los niños como de los padres. Esta cuenta debe funcionar para los dos casos, tanto para custodias monoparental como para compartidas.

Gestión de las emociones y las percepciones

Debería ser una regla, que al momento de la separación desaparezcan las causas del mismo y de esta forma renunciar a las culpas y de los conceptos preestablecidos. Bajo el concepto de las emociones no se puede realizar ningún trámite legal pues estas resultan ser un gran obstáculo para ĺas personas y la toma de sus decisiones por lo que pueden perjudicar de manera directa a los hijos.  

La recomendación general es acudir a terapias y de esta forma poder manejar procesos de manera clara y sin conceptos preconcebidos que lo que hacen es dañar la futura relación con los hijos. La idea es saber manejar las respuestas y las emociones de una forma adecuada ante una separación, que esta sea neutral y en beneficio de todos.

Las respuestas de los cónyuges son claves al momento de un conflicto y dependen normalmente del género. Esto se debe a que la percepción del hombre es muy distinta a la de la mujer ante la misma situación.por lo que sus respuestas serán distintas. Si el caso es por maltrato,  allí no se debe mediar; o bien si una de las partes se ve presionada por la otra. También suele suceder que la pareja femenina se apropie de los privilegios que otorga la ley, por lo que surge la discriminación por la pareja masculina.

¿Se pueden sacar a los niños del divorcio legalmente?

Se hace imperativo,  de ser posible a nivel mundial, el derecho del niño a ser cuidado y protegido en caso de divorcio. Debería ser ley que el niño tenga derecho a ser cuidado por ambos progenitores tras un divorcio a menos que sea vulnerable ante alguno de los dos padres.

Y si además se retira del conflicto la casa, los divorcios serían más sencillos de manejar pues el conflicto disminuiría de manera abrumadora. Ya es hora de que los divorcios se simplifiquen y las leyes se desarrollen en función de los niños.

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