La nueva ley del divorcio

Se trata de una nueva reforma a la ley de divorcio que se hizo hace poco tiempo, dando respuesta a ciertos códigos que modifican el código civil y la ley de enjuiciamiento en lo que es la materia de separación y divorcio. 

En la nueva ley de divorcio se hicieron diferentes modificaciones entre las que resaltan los siguientes aspectos:

Ampliación del ámbito de libertad de los cónyuges, en lo que respecta al ejército de la facultad de solicitar la destitución de la relación de tipo matrimonial reconociéndose mayor trascendencia  la voluntad de la persona vinculada con los cónyuges. Por lo que si uno de los dos esposos no desea seguir con el vínculo de matrimonio puede acceder libremente a la demanda de divorcio. Sin que el otro miembro pueda oponerse, además, el juez no puede rechazar la solicitud bajo menos que haya alguna irregularidad comprobable en el matrimonio. 

Desaparece la aplicación de listados de causas de separación y divorcio y se reduce el tiempo de espera para emitir la demanda. En aplicación de lo anterior, desaparecen los listados de causas de separación y de divorcio y se reduce el plazo mínimo de petición a tres meses desde la celebración del matrimonio.

Se elimina el plazo de separación de hecho, por ello se puede introducir la demanda de divorcio sin necesidad de tener un tiempo en separación de hecho.

Se mantiene la separación judicial como una figura de tipo autónoma por lo que se puede proceder a la disolución del matrimonio usando ésta como medida principal.

En la nueva ley se refuerza la libertad de sesión de los padres con respecto al destino de sus hijos, en este sentido se busca que entre ambas partes se pongan de acuerdo en el fin de evitar inconvenientes en la crianza de los pequeños, lo ideal es que en un consenso se pueda llegar a la solicitud correcta para que los niños crezcan en un entorno saludable.

Las padres van a decidir si quieren que uno de ellos se quede con la patria potestad del niño, o que ambos la comparten aunque el niño vivía son uno de ellos. Lo ideal es no perjudicar al niño y no ponerle trabas en su crecimiento.

Se establece que la mediación debe ser un recurso voluntario alternativo que ayudará a la solicitud ion de los litigios familiares, por vía de mutuo acuerdo para de esta forma trabajar en pro del beneficio de la demanda. El mediador debe ser imparcial, neutral y no ser conflictivo. Este es el caso de que la relación entre los cónyuges no sea armoniosa.

En la misma también se estipula que la intervención judicial debe ser reservada para cuando un pacto haya sido imposible, y se tengan hijos menores, con el fin de llegar a buenos acuerdos de tipo jurídico.

Otro punto importante es que se desarrollan las obligaciones de los esposos incluyendo las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de las personas que sean dependientes. De ahora en adelante para que sea válida una reconciliación ambos cónyuges deben comunicarse por separado con el juez.

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